Mostrando entradas con la etiqueta Abuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Abuela. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de octubre de 2011

Semana de Perros

Desde el Lunes hasta hoy, esta semana ha ido de mal en peor.

Empezó con una llamada, siguió con un viaje inesperado a casa y terminó con un entierro.

Ya solo me queda decir yo mismo que soy muy guapo, porque ya no tengo abuela.

Ahora sonrío al pensar que me consuela saber que esté donde esté, seguro que a estas alturas ya está dirigiendo el cotarro... ¡menuda es ella!

viernes, 1 de abril de 2011

Presidente Jubilado, (Mis Queridos vecinos, 2ª parte)

Una de las grandes cosas que tiene el bloque donde vivo es nuestro "equipo de presidencia comunitaria"... Ese grupito de jubilados con el presidente a la cabeza que se encargan de todo y además tienen tiempo de hacerlo en profundidad.

Pero demasiada profundidad ya toca las narices, (y las pelotas, por no decir los cojones).

Cariñosamente los vecinos los llamamos "Los 4 Fantásticos"...

El otro día me pararon en la entrada y empezaron a reñirme, (pero a echarme una bronca), porque no habíamos ido a la reunión del día anterior. Yo no tenía ni idea de que hubiera reunión, no somos propietarios, y por más que digamos que nos envíen las cartas y por más que nos haya autorizado el propietario, (que lo ha hecho varias veces y por escrito), no se nos avisa de nada, ni interés que tenemos. En la última reunión a la que fuimos, por poco nos echan de allí por no ser propietarios y sólo nos dejaron estar sin derecho ni a voz ni a voto....y fue como ver "Aquí no hay quien viva" pero 30 años después, cuando todos son ya viejos y cascarrabias... y para ver a un puñado de jubilados insultándose entre sí, (un señor llamó guarra a la vecina del 7º, eso fue lo mejor), pues la verdad es que ni interés tenemos en ir...

Pero el interés lo ponen ellos.

El verano pasado nos fuimos unos día a Londres... a los pocos días de lleguar me cruce con nuestro particular "señor Cuesta" y me dice: "Habéis estado fuera, ¿no?... vamos del jueves al lunes....lo sé porque tu suegro ha venido tres veces a dar de comer al gato, supongo, porque una vez era ya de noche y a qué iba a venir si no...buenas vacaciones os habéis metido para no tener trabajo tu, ¿no?..."

Yo me quedé ojiplático...El tío sabía hasta a la hora que habíamos vuelto, y yo ni sabía cuántas veces había venido mi suegro...

Y es que el tiempo libre es muy malo: Una vez nos miró mal porque estaba en el portal y aparcamos justo delante...(recodad que vivo en Madrid, esto no pasa todos los días). El tío nos preguntó, (casi nos ordenó) que si nos íbamos a ir pronto, porque ese hueco era el que le gustaba a su hija que estaba a punto de llegar...que lo había visto libre y había bajado a vigilar para que no se lo quitaran...

Ellos 4 sin duda cumplen con sus funciones, pero son las marujas de la casa, y la mayoría de las veces, muy impertinentes, (me recuerdan a las Señoras que se creen con derecho a todo).

Creo además que todos tenemos algún elemento parecido en nuestra comunidad, ¿vendrán ya de serie con la casa?




viernes, 25 de marzo de 2011

Esas señoras que creen que tienen derecho a todo (El Metro, 1ª parte)

Hay seres que te puedes encontrar en cualquier parte, pero hay un lugar que los reune a todos y además, desvela sus mejores cualidades.

Lo que no encuentres en el metro de Madrid, no lo encuentras en ninguna parte. En serio.

He tenido algún que otro encontronazo con distintos tipos de personas, pero como las del metro, ninguna.

Recuerdo con especial cariño a una señora que coincidió conmigo en la puerta, ella en el andén y yo dentro del vagón. Era mi parada y traté de salir de entre el grupo de gente agolpada en la salida, no sea que se muevan las puertas del tren y no puedan bajarse dentro de 4 ó 5 estaciones...

Agobios a parte, yo repté como una rata entre tanto hombro y cuando por fin llego a mi meta y me dispongo a salir, la Señora, me planta la mano en el pecho y me empuja hacia dentro diciendo que soy un mal educado que no la dejo entrar en el tren...

Ojiplático traté de zafarme de ella pero no lo conseguí, y entre gritos de ella y mis pequeños y tímidos "Pero señora, pero señora", se cerraron las puertas y ¡me quedé dentro!

Empecé a decirle a la Señora, bastante alterado la verdad, que mi abuela me había enseñado que se deja salir antes que entrar, pero eso sólo sirvió para que me chillara más y repitiera una y otra vez, "¡Los jóvenes ya no tenéis respeto!...¡A mi me va a decir un niñato lo que tengo que hacer!...¡¡A MI!!"

Al final le dí la espalda abochornado por las múltiples miradas que todo el vagón nos dedicaba y me baje en Callao en lugar de en Sol, pero la señora no dejó de hablar sobre que si qué poca vergüenza tenía, que si ella fuese mi abuela me hubiera enseñado más modales y cosas así...

Lo peor no es que pensé muchas maldades hacía aquella bruja poseída...lo peor es que no sé que tipo de educación habré recibido yo, que en lugar de contestarle y enfrentarme más a ella, me acabé sintiendo culpable y algo avergonzado por lo de decirle lo a mi me habían enseñado de pequeño...

Estamos todos locos.